Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Adiós, hasta mañana


maxwell_williamA pesar de múltiples recomendaciones me he puesto tarde a leer la que esta considerada como la mejor novela de William Maxwell. La he leído en una ida y vuelta Sant Pol-Barcelona y no pude despegar los ojos de las páginas del novelón que narra en esa especie de autoficción la vida de un niño que intenta situar un pasado que parece escapar a cualquier tipo de objetividad. Situada en un pueblo del estado de Illinois, los celos llevan finalmente a un asesinato entre familias amigas. El crimen fragmenta la amistad que unía a dos niños solitarios: el narrador de la novela –un chico que ha perdido a su madre recientemente– y Cletus, hijo del homicida; tras el suceso no volverán a hablarse. Nos advierte el narrador:

Dudo mucho que yo hubiera logrado recordar durante más de cincuenta años la muerte de un aparcero al que no había visto en mi vida de no ser porque 1) el asesino era el padre de un conocido y 2) pasado un tiempo hice algo de lo que luego me avergoncé. Esta evocación – si es que puede llamarse así – es un intento soslayado y torpe de poner las cosas en claro.

Por lo que se refiere al pasado, la memoria ordena los hechos vividos por el sujeto. Lo interesante es que dicha ordenación no se da en el momento de ocurrir, como ese continuo de experiencias, sino en el momento de su reconstrucción. Los hechos poseen una existencia gnoseológica y específicamente narrativa ya que ordenamos los hechos en proposiciones y los reconocemos al contarlos, al proferirlos. ¿En que medida recordamos y cómo gestionamos el olvido? Todos estos elementos se tienen que tener en cuenta a la hora de abordar la temática de la memoria y en este caso las literaturas de la memoria.

Lo que solemos (o al menos yo) calificar tranquilamente de recuerdo – en referencia a un momento, escena o hecho sometido a un proceso de fijación que lo rescata del olvido – resulta ser una forma de narración que se sucede continuamente en nuestra cabeza y que cambia frecuentemente al divulgarse. Nuestros sentimientos encontrados son tantos que la vida nunca nos resulta del todo aceptable, y tal vez corresponda al narrador reordenar las cosas de modo que se ajusten a tal fin. Lo cierto es que, al hablar del pasado, mentimos a cada paso.

¿Cómo se ha de entender este “mentimos a cada paso”?

Jorge de Sena, un experto en un sospechoso de mentira con descaro y alevosía como Pessoa, ponía de manifiesto, en un artículo titulado “O Poeta é um fingidor”, que las críticas al poeta luso en la que se lo acusaba de artificialidad y de mentira, se basaban en una interpretación sesgada que no tenían en cuenta la relación estética con Nietzsche, que en los cuadernos, dice “el poeta capaz de mentir consciente y voluntariamente, sólo él es capaz de decir la verdad”. Lo que subyace a ambas posturas es una desconfianza en el lenguaje como medio tautológico para describir la realidad, el poeta tiene que ser consciente que el lenguaje vela en cierta medida la realidad y sólo así podrá a decir algo así como la verdad. Esta toma de posición que señala Jorge de Sena apunta al carácter fenoménico de la realidad que deja velado el “en sí”. Es este pragmatismo como construcción el que da sentido a la mentira que no se deja atrapar en bidireccionales y que así se acerca a algo cómo la verdad.

En la misma línea hay quien ha querido ver una crítica a posibles interpretaciones psicoanalíticas. Por paradójico que pueda sonar, el hecho que Maxwell apele a la mentira no hace menos cierto su relato. Todo es autoficción. Es decir, al reconstruir la historia de Cletus lo que hace es hablar de él, del narrador y de Maxwell, y al hacerlo habla de todos nosotros. Por eso la historia trasciende la anécdota acercándonos a la búsqueda que nos hace específicamente humanos.

60.jpgAdiós, hasta mañana

William Maxwell

Libros del Asteroide, 2009

Traducción de Gabriela Bustelo

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3 comentarios el “Adiós, hasta mañana

  1. MG
    julio 15, 2009

    Qué grande Maxwell!! “Volvieron como golondrinas” es una joya también.

  2. Diego Giménez
    julio 15, 2009

    Yo lo descubrí precisamente con “Volvieron como golondrinas”. “La hoja plegada” es un gran libro también. Pone muy bien de manifiesto el tema de la autoficción.

  3. Amanda
    julio 16, 2009

    Muy bueno el post sobre Maxwell! Ahora ya sé cual va a ser el próximo libro que me voy a leer!

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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