Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Fernando Pessoa: irrealidad, escritura y desasosiego (III)


Escritura e identidad en el Livro do Desassossego. Llegados a este punto me asalta el temor de descuidar un aspecto importante a tener en cuenta en el Livro, a saber, que el libro, en su condición de proyecto inacabado, lo era de una autobiografía, aunque de una sin acontecimientos se trate. En la medida en que una autobiografía es una forma de autoconocimiento, voy a tratar de hablar de ciertas relaciones entre escritura e identidad.Lo voy a hacer refiriéndome a algunas tesis de Paul de Man  que, en un capítulo titulado <<La autobiografía como des-figuración>> de La retórica del romanticismo, afirmaba que “la teoría de la autobiografía está acosada por una serie recurrente de cuestiones y aproximaciones que no son sencillamente falsas, en el sentido de extravagantes o erráticas, sino que son restrictivas, en la medida en que asumen presunciones sobre el discurso biográfico que son de hecho altamente problemáticas” . Voy a intentar acercarme a una posible explicación del desconocimiento como forma de conocimiento que plantea Pessoa a través de las teorías del profesor de Yale que arrojó luz sobre la autobiografía bajo el supuesto que el lenguaje es anterior a la conciencia o subjetividad que lo profiere. Hay teorías de la autobiografía que parten de supuestos diferentes, como lo pueden ser las de Olney o Eakin , para los que el sujeto es quien crea el lenguaje. No voy a entrar en discusiones sobre cuál da mejor cuenta de la realidad. Me he centrado en la de De Man por que me facilito un marco teórico interesante para iluminar ciertos aspectos de las teorías pessoanas un tanto oscuros.

Nora Catelli, profesora de Teoría literaria en la UB, autora de "El espacio autobiográfico" entre otros títulos.

La prosopopeya, en retórica clásica, es el recurso literario de atribuir la palabra a personajes ausentes, a los que se evoca en acto de comunicar sus ideas y sentimientos. Para De Man la autobiografía es la prosopopeya de la voz y del nombre. Comenta Nora Catelli en El espacio autobiográfico sobre el autor norteamericano que “el sentido de narrar la propia historia proviene de la necesidad de dotar de un yo, mediante le relato, a aquello que previamente carece de yo. El yo no es así un punto de partida sino lo que resulta del relato de la propia vida, del mismo modo que durante la representación teatral la máscara oculta algo que no pertenece a la escena, una entidad que le es ajena y a la que, de hecho, ni siquiera sabemos si atribuir una forma” . Lo que subyace es una pregunta sobre la referencialidad del lenguaje, con lo que ¿determina el referente a la figura o al revés? Paul de Man erige una teoría del lenguaje figural donde el lenguaje formal despliega sus límites narrando el vacío que es su condición de posibilidad en contraposición al lenguaje referencial y gramatical de la crítica clásica. En el caso de Pessoa, como venimos viendo, el yo no es un punto de partida, y el que resulta del relato de la propia vida está basado en fragmentos que tienen una significación que va más allá del juego literario. Leemos en el Livro:

Fragmento 10: mas posso descrever, em quatro palavras fotográficas, o semblante muscular com que ele disse o que me não lembra, ou a inclinação de ouvir com os olhos com que recebeu a narrativa que me não recordava ter-lhe feito. Sou dois, e ambos têm a distância – irmãos simaeses que não estão pegados.

Fragmento 193: Sondei-me e deixei cair a sonda; vivo a pensar se sou fundo ou não, sem outra sonda agora senão o olhar que me mostra, claro a negro no espelho do poço alto, meu próprio rosto que me contempla contemplá-lo.

Paul De Man

Volviendo a <<La autobiografía como des-figuración>> resulta interesante el apunte de Paul de Man con relación a la distinción entre autobiografía y ficción. Ya que la autobiografía parece depender de sucesos reales y potencialmente verificables de una manera menos ambivalente que la ficción. La referencialidad y la representación vienen en la autobiografía supuestamente avaladas por el nombre propio. Entonces De Man se pregunta si podemos estar seguros de que la referencia del nombre propio es tan fiable como, por ejemplo, la que se da entre la fotografía y lo que ésta retrate. Por lo que se pregunta, “¿acaso no podemos sugerir, con idéntica justicia, que el proyecto autobiográfico puede en sí producir y determinar la vida y que cualquier cosa que haga el escritor está realmente gobernada por exigencias técnicas de autorretrato y por lo tanto determinada, en todos sus aspectos, por los recursos de su medio?” . La pregunta no es baladí y da de lleno en el núcleo explicativo de De Man, ya que para él la autobiografía no será un género sino una figura de la lectura, un tropo. De tal modo que dos sujetos se determinan mutuamente en una sustitución reflexiva en el proceso de lectura. Es decir, una especie de estructura especular en la que se da un texto cuyo autor se declara el tema de su propia comprensión. Esto mismo es la manifestación, en el plano del referente, de una estructura lingüística. Así, “el momento especular que es parte de toda comprensión revela la estructura tropológica que subyace a todas las cogniciones, incluido el conocimiento del yo” . Ahora bien, en la medida en que el lenguaje es figura (representación no “cosa en sí”), es siempre privación. Por lo que, si “la función retórica de la prosopopeya postula voz o rostro mediante el lenguaje, comprendemos que aquello de lo que se nos priva no es la vida sino la forma y el sentido de un mundo accesible únicamente en la manera privativa de la comprensión. La muerte es el nombre desplazado de una aporía lingüística, y la restauración de la mortalidad mediante la autobiografía priva y desfigura límites; representa (literariamente) un fracaso: el intento de reintroducir, dentro de las fronteras del lenguaje, lo que es precisamente irreductible a él” . Esto mismo está en relación con la alineación que Pessoa efectúa en sí mismo y del que dan cuenta tanto los fragmentos como los heterónimos y que consiguen erigir una imagen plural del poeta que acepta tantas representaciones como posibilitan la interpretación de los diferentes fragmentos y textos que el poeta dejó. El momento autobiográfico surgiría como una alienación de los sujetos involucrados en el proceso de interpretación de lo narrado en el que se determinan mutuamente. Es a través de la escenificación radical de esta auto-negación por medio de las ficciones, cuyo máximo exponente serían los heterónimos, como Pessoa puede hacer emerger de una forma patente aquello oculto y le acaba dando forma o nombre.

Continúa:

Fernando Pessoa: irrealidad, escritura y desasosiego (IV)

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3 comentarios el “Fernando Pessoa: irrealidad, escritura y desasosiego (III)

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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