Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Fernando Pessoa: irrealidad, escritura y desasosiego (IV)


A modo de epílogo: Desejo de sossego, desassossego. El presente artículo no pretende agotar el sentido de las interpretaciones que el Livro pueda suscitar. A través de los párrafos que preceden este epílogo he intentado mostrar la relación que hay entre fragmentos del Livro do Desassossego y las teorías sensualistas de George Berkeley. Lo que subyace a las reflexiones sobre lo real tienen que ver con consideraciones epistemológicas sobre la posibilidad y condiciones de la nominación de la realidad. Como hemos visto no es lo mismo referirse a la realidad en un plano metafísico o en un plano epistemológico. Sobre el análisis de las condiciones de la nominación de lo real a través del lenguaje concluimos que en Pessoa se da tanto esta necesidad de constatar los límites y abusos del lenguaje como una desconfianza en él en tanto ideal capaz de decir el ser de forma tautológica, esto es también, del lenguaje como dador de sentido entendido de forma exhaustiva. Lo que, en el caso del semiheterónimo Soares que, como recordamos no es otro que un Pessoa mutilado, desemboca en desasosiego. Pero precisamente este desasosiego es el que permite a Soares escribir y a Pessoa incluso permite soñar la posible configuración de un libro que por su eterna condición de no-libro permanece fiel a la intención estética del poeta en el que se expresan, como en un lienzo impresionista, los axiomas estéticos de la existencia humana, reduciendo todo a la escala de su experiencia sensible y extrapolándola a la del universo entero que los fragmentos y los heterónimos supieron consignar, por lo que tiene en él todos los sueños del mundo.

Fernando Pessoa por Almada

Una de las conclusiones a las que llegamos es que en ese constante cuestionamiento de las condiciones de posibilidad de la realidad y del conocimiento basado en ese sensualismo radical que acababa en solipsismo emergía el desasosiego del que se nutre y da nombre al Livro. Seria pretenciosos y equívoco pensar que todo el desasosiego de Fernando Pessoa se congrega en estas páginas que no dejan de ser la conjura de los editores que, por suerte, nos han hecho llegar estas páginas. Si me gustaría remarcar, no obstante, que en Pessoa este desasosiego, a través de la escritura fragmentaria, es condición de posibilidad y consecuencia de su proceso creativo. Otra de las aparentes aporías del poeta luso. ¿Por qué? Porque parece haber cierto gozo de este desasosiego que le permite realizar el ideal estético al que se consignó cuando eligió la fragmentación como forma de vida.

Fernando Pessoa

Como comentábamos sobre la fragmentariedad de la obra de Pessoa, siempre tenemos que cuestionar la imagen que tenemos de él, en la medida que muchos de los textos y la figura creada del poeta ha competido a diferentes compiladores e intérpretes de la obra. Respetar la realidad fragmentada de los textos implica no dar por única una imagen que englobe o de sentido a la obra y la figura del autor porque en todo caso seria una especie de impostura. Las soluciones dogmáticas siempre son, por unívocas, insuficientes en este tipo de interpretaciones que aceptan más de una lectura y que exigen al lector el esfuerzo de dar sentido. Evidentemente, siempre dentro de unos límites, si no caeríamos en el riesgo de hacer decir a Pessoa aquello que nos viniese en gana. No se trata de eso, es decir, no se trata de aceptar cualquier tipo de interpretación que ofrezca una respuesta a los interrogantes que suscita el poeta. Estamos circunscritos a los límites de los diferentes textos y a la época en que estos se gestan. Pero, tanto la intención del poeta como la naturaleza de su obra reclaman una multiplicidad de imágenes y respuestas que difícilmente se pueden unificar bajo un único sentido. A qué dar más importancia: ¿Al mito del quinto imperio? ¿A una explicación reduccionista de la heteronimia? ¿A la patología? ¿A la biografía?  ¿Al artificio? Elegir una por encima de las otras no puede más que llevarnos a una visión sesgada y alejada de la intencionalidad tanto estética como vital del autor.

Desenho de Fernado Pessoa por Almada

En cualquier caso, para el presente artículo me he centrado en la relación de Pessoa con la realidad y con las posibilidades de nominación de la misma en el Livro do Desassossego. Ciertas implicaciones que se mencionan en el artículo necesitan una mayor argumentación en una investigación más extensa. Aspectos tales como la referencialidad en la relación entre lenguaje y la conciencia son flecos que se han de especificar con tal de dar un mayor abasto a lo expuesto. El tema da de lleno en el núcleo explicativo de De Man. Si aceptamos que la figura condiciona al referente estaremos ante una determinada concepción del lenguaje que si hace posible el análisis esgrimido en que consideramos la relación que Pessoa, en la negación que se autoimpuso como forma de constatar estética y éticamente los límites del lenguaje y los riegos que éste esconde en su nominación sesgada, establece entre la realidad, la escritura y el desasosiego. Por el contrario si creemos que el referente condiciona la figura, estaríamos ante una interpretación de la actividad de Pessoa que lo situaría más del lado del artificio narcisista que crea una drama en gente con tal de, en cierta manera, jugar.

La naturaleza de los textos tal y como lo venimos comentando requieren, dentro de ciertos límites que marcan los documentos, mantener una actitud interpretativa amplia con tal de respetar dichos límites que no son sino laxos. He intentado ofrecer mi visión basándome en la base empírica que dan tanto los fragmentos del Livro como las citas directas a Berkeley. Tal vez la parte de la investigación con más riesgo de ser cuestionada es la que hace mención a las teorías de la autobiografía. Pero es precisamente lo que no entra en el espacio lógico, como el Wittgenstein del Tractatus lo entendía, es decir descripciones del mundo que escapen el rigor científico como las grandes preguntas que nos hemos hecho desde que el hombre es hombre y que por su naturaleza y por la nuestra quizás tengan que permanecer sin respuesta, lo que nos hace específicamente humanos, porque es en esos intentos de respuesta, desde la literatura, la filosofía y el arte en general, que hemos cincelado las preciosas páginas de nuestro recorrido particular en la historia del universo, dónde Pessoa tiene un sitio privilegiado. Y a pesar que Pessoa suscribiría que “en algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la Historia Universal: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto” , no es menos cierto que constar los límites del lenguaje y sus riesgos de ocultamiento es un intento de hacer menos altanero y menos falaz dicho momento.

Diego Giménez

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5 comentarios el “Fernando Pessoa: irrealidad, escritura y desasosiego (IV)

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  4. Ricardo
    septiembre 9, 2010

    “El corazón, si pudiese pensar, se detendría”

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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