Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

“Perder teorías” de Vila-Matas


En la entrada anterior comentábamos un pequeño tratado sobre la relación entre ficción y realidad de Claudio Magris en que se decía algo así como que el escritor trata de colmar los espacios que hay entre los hechos. Esta semana he dado con otra joya breve que trata también la relación entre realidad y ficción y donde las teorías literarias que sostienen la arquitectura cognitiva de la obra son tan necesarias como desechables una vez erigido el texto.

Enrique Vila-Matas escribe en Perder teorías una especie de tratado sobre aquello que ha de contener la novela hoy y que desgrana a través de cinco puntos cardinales:

· <<La intertextualidad>>.

· Las conexiones con la alta poesía.

· La escritura vista como un reloj que avanza.

· La victoria del estilo sobre la trama.

·La conciencia de un paisaje moral ruinoso.

Uno de los puntos que me gustaría destacar en la obra de Vila-Matas es el de <<la intertextualidad>>, término utilizado por críticos como Kristeva, Greimas, Barthes, etc. para referirse a la presencia, en un determinado texto, de expresiones, temas y rasgos estructurales, estilísticos, de género, etc. procedentes de otros textos y que han sido incorporados a dicho texto en forma de citas, alusiones, imitaciones o recreaciones paródicas. Las obras no nacen de la nada y todos los textos son deudores de otros textos. En Doctor Pasavento, por ejemplo, es interesante ver como se entrecruzan en la narración las referencias textuales, tanto las reales como las ficticias.

Tenemos, así, como telón de fondo, la relación entre ficción y realidad, la necesidad de viajar y perder países, de perder teorías en el caso de Vila-Matas en una clara alusión a Fernando Pessoa que en Libro del desasosiego escribe, a través de Soares, que <<Emprego a súbita lembrança de que nunca pensei em o que fosse, em sonhar, ao longo de pensamentos meio impressões, a análise, sempre um pouco factícia, do que ele seja>>. Cuando Soares se refiere al sueño (sonhar) no lo hace al sueño onírico sino al sueño como percepción (impresión, representación, sensación) y en tanto que imaginación, de tal manera que el único modo de escaparnos de esta sensación de que la vida no es nada es soñarla. De modo que el sueño no es una evasión, sino una construcción. El soñador no aspira a partir hacia cualquier lugar fuera del mundo, sino a encantarlo o reenacantarlo. ¿No es esto lo que hace Vila-Matas?

Volviendo a Doctor Pasavento, hay un momento en la obra en que el narrador, con una nueva identidad, charla con un antiguo conocido recluido en una institución mental (de una forma muy similar a Walser), poniendo de manifiesto uno de los puntos de <<intertextualidad>> de la obra. El conocido le comenta unas declaraciones de Godard <<en las que decía que le gustaba entrar en las salas de cine sin saber a qué hora había empezado la película, entrar al azar en cualquier secuencia, y marcharse antes de que la película hubiera terminado. Seguramente Godard no creía en los argumentos. Y posiblemente tenía razón. No estaba nada claro que cualquier fragmento de nuestra vida fuera precisamente una historia cerrada, con un argumento, con principio y final>>, para el conocido, <<la literatura>> le dice al narrador, <<consiste en dar a la trama de la vida una lógica que no tiene. A mí me parece que la vida no tiene trama, se la ponemos nosotros, que inventamos la literatura>>.

Otro de los puntos a los que hace alusión Vila-Matas es la primacía del estilo sobre la trama. Precisamente por este motivo, por que la literatura fija un sentido que no puede ser sino parcial. De ahí la coherencia en las diferentes propuestas de Vila-Matas donde la trama queda eclipsada por el estilo. En la obra del escritor barcelonés no encontramos certezas. Vuelvo en este punto a Sebald (al que manoseo a menudo en este blog):

Si tenemos un mundo en el cual las normas están claras, y en el que se sabe cuándo empieza la transgresión, creo que es legítimo, dentro de ese contexto, ser un narrador que sabe cuáles son las normas y quién sabe las respuestas a determinadas preguntas. Pero creo que esas certezas nos han sido arrebatadas a lo largo del curso de la historia, y que debemos reconocer nuestra sensación de ignorancia e insuficiencia en estos temas, y por tanto, intentar escribir de acuerdo con ello.

Un punto similar trata Paul De Man, para el que el significado, lo que una palabra, pasaje o texto dicen no puede ser desentrañado a la luz de una lectura científica. ¿Por qué? Porque las palabras, los textos dicen más de una cosa y en ocasiones cosas diferentes. De manera que el significado circula a través de los hablantes  o de los lectores y no es otra cosa que esa circulación. Nunca está dado o realizado como diría un hegeliano, en el texto sino desplazado. Ya que al fijar un posible significado se está fijando algo en constante circulación, con lo que hay una desfiguración del mismo. La lectura crítica de un texto ha de buscar no un desvelamiento del significado del texto sino más bien un velamiento del mismo, ya que es en ese velar lo indefinido que se consigue dar una forma.

Acabo con un fragmento de Doctor Pasavento:

Sólo sé que me fascina escribir sobre el misterio de que exista el misterio de la existencia del mundo, porque adoro la aventura que hay en todo texto que uno pone en marcha, porque adoro el abismo, el misterio mismo, y adoro, además, esa línea de sombra que, al cruzarla, va a parar al territorio de lo desconocido, un espacio en el que de pronto todo nos resulta muy extraño, sobre todo cuando vemos que, como si estuviéramos en el estadio infantil del lenguaje, nos toca volver a aprenderlo todo, aunque con la diferencia de que, de niños, todo nos parecía que podíamos estudiarlo y entenderlo, mientras que en la edad da la línea de sombra vemos que el bosque de nuestras dudas no se aclarará nunca y que, además, lo que a partir de entonces vamos a encontrar sólo serán sombras y tiniebla y muchas preguntas.

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Un comentario el ““Perder teorías” de Vila-Matas

  1. Pingback: Extrañas formas de vida: Vila-Matas, Pessoa y Will Oldham - Revista de Letras

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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