Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Fernando Pessoa, Jean-Sol Partre y la espuma profunda


De las escenas memorables de La espuma de los díasde Boris Vian, guardo en la memoria la parodia que hizo sobre el discurso que Sartre pronunció el 29 de octubre de 1945 en la Sala de los Centrales en París, poco después de la Segunda Guerra Mundial. El club Maintenant, formado por Jacques Calmy y Marc Beigbeder, organizó una conferencia para el filósofo bajo el título “El Existencialismo es un humanismo”. La conferencia fue un éxito de participación. Aparentemente eran tiempos en los que los intelectuales tenían algo que decir.

Vian, que asistió a la ponencia, satiriza la figura del filósofo al que llama Jean-Sol Partre: “Con un gracioso brinco, Partre saltó en medio de ellos y, abriéndose camino a hachazos, avanzaron hacia el estrado (…) Cundían los casos de desvanecimiento debidos a la exaltación intrauterina (…) Partre se había levantado y estaba enseñando al público muestras de vómitos disecados. El más bonito, uno de manzana cruda y vino tinto, obtuvo verdadero éxito”.

Colección de náuseas aparte, el existencialismo no es pesimista. Esta era una de las tesis que Sartre intentó defender en el Existencialismo es un humanismo, en el que entraba en diálogo con la visión existencialista de Heidegger. Uno de los mensajes que lanzaba Sarte en la obra publicada en 1946 era que la vida tenía el sentido que quisiéramos darle, que para aquel que afirma que la vida no tiene sentido, precisamente ese es el sentido de su vida. La responsabilidad de hacer algo con el tiempo que nos ha tocado vivir es del hombre.

Pessoa escribe a través de Beranardo Soares: “Somos quem não somos, e a vida é promta e triste. O som das ondas à noite é um som da noite; e quantos o ouviram na propria alma, como a esperança constante que se desfaz no escuro com um som surdo de espuma funda! Que lagrimas choraram os que obtiveram, que lagrimas perderam os que conseguiram! E tudo isto, no passeio á beira-mar, se me tornou o segredo da noite e da confidência do abysmo. Quantos somos! Quantos nos enganamos! Que mares soam em nós, na noite de sermos, pelas praias que nos sentimos nos alagamentos da emoção!”.

En Pessoa el retrato del límite está teñido de desasosiego que es causa y efecto del proceso de escritura. La escritura es el fin que da sentido. Culler escribía que “la liberación de nuestra ideología más penetrante, de nuestras convenciones de significado, <<carece de sentido>> porque hemos nacido en un mundo de significado y ni siquiera podemos rehuir sus exigencias sin reconocerlas al mismo tiempo. Y, aun cuando pudiéramos, nos encontraríamos en medio de una barboteo sin sentido, privado de la <<lumière du sens>> que hace posible la discusión. Lo que hemos de hacer es imaginar que nos liberamos de las convenciones operativas para ver con mayor claridad las propias convenciones”. Este es el proyecto postmoderno que Pessoa vislumbró, de manera indirecta, desde la modernidad.

A mediados del XIX la razón de occidente llegó a su cenit con Hegel y dió paso a las llamadas filosfofias de la sospecha encabezada por las figuras de Nietzsche, Marx y Freud, autores que en los campos de la filosofía, la economía y la psicología correspondientemente marcarían un giro en el devenir del pensamiento occidental tras marcar las grietas por donde la razón deja entrever algo que va más allá de su propio control. El sujeto contemporáneo, así, se enfrenta a su propia escisión. El yo ya no será el centro de la identidad del hombre sobre el bascula la consciencia. Ideología, estructuras económicas y el inconsciente condicionan al defenestrado sujeto cartesiano. Todo ello desembocará en el fin de los grandes relatos, como definiría Lyotard a la postmodernidad.

El arte sigue un curso paralelo. La representación mimética dejará de ser un modelo. El arte no buscará reflejar el mundo a través de la representación del mismo. La aparición de la fotografía supuso la forma de imitación perfecta de la realidad, según leyes de mecánica y óptica, sin la intervención de la mano del artista. A través de esta concepción mecánica de la realidad se inició el cuestionamiento de la función de la pintura, dentro de la función imitativa, como también se inició el análisis del estatuto de la fotografía dentro del arte, en tanto se trata de un medio tecnológico que se opone al trabajo del artista.

La literatura, por su parte adoptará nuevas formas de narración que intentan romper la representación mimética. Pessoa consigue atravesar la representación a través de la fragmentación (textual e identitaria), y de la utilización de ciertas figuras retóricas en un proceso de escritura que no cesa de no escribirse, esto es, que no se “cierra”, con lo que el sentido queda abierto a una interpretación circunscrita al límite del propio texto escrito.

Como todos os grandes apaixonados, gosto da delícia da perda de mim, em que o gôzo da entrega se sofre inteiramente. E, assim, muitas vezes, escrevo sem querer pensar, num devaneio externo, deixando que as palavras me façam festas, criança menina ao colo delas. São frases sem sentido, decorrendo mórbidas, numa fluidez de água sentida, esquecer-se de ribeiro em que as ondas se misturam e indefinem, tornando-se sempre outras, sucedendo a si mesmas. Assim as ideias, as imagens, trémulas de expressão, passam por mim em cortejos sonoros de sêdas esbatidas, onde um luar de idéa bruxuleia, malhado e confuso.

Esta es la espuma profunda de los días de Pessoa en la que brujulea dejándose llevar por las palabras: “Durei horas incógnitas, momentos sucessivos sem relação, no passeio em que fui, de noite, à beira sòzinha do mar. Todos os pensamentos, que teem feito viver homens, todas as emoções, que os homens teem deixado de viver, passaram por minha mente, como um resumo escuro da história, nessa minha meditação andada à beira-mar”.

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Esta entrada fue publicada en julio 25, 2012 por en Escritores, Escritos y etiquetada con , , , , .

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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