Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

En el corazón de cada momento veraz


En la introducción a The Nigger of the Narcissus Joseph Conrad reflexiona sobre la escritura: “Arrebatar, en un momento de coraje, un efímero instante de vida a la inexorable corriente del tiempo no es más que el principio de la tarea…Se trata de mostrar su vibración, su color, su forma y, a través de su movimiento, su forma y su color, revelar la sustancia de su verdad, desentreñar el secreto que la anima: la tensión y la pasión que laten en el corazón de cada momento veraz”. La obra de Conrad, a medio camino entre el romanticismo y la modernidad, hace del impresionismo literario una manera de retratar la realidad. Al leer el fragmento que hace alusión a las impresiones no pude dejar de pensar en las sensaciones que tanto menciona Pessoa.

Conrad escribió la novela en 1897, año en que Pessoa rondaba los nueve. El poeta portugués, instalado ya en la modernidad, encontrará en el sensacionismo una manera de crear realidad. De entre las múltiples lecturas que tiene la obra de Pessoa, y en concreto el Livro do Desassossego, una bien puede ser considerar al libro como un manual de escritura. Leemos en uno de los fragmentos fechado en 1915:

Neste crepúsculo das disciplinas, em que as crenças morrem e os cultos se cobrem de pó, as nossas sensações são a única realidade que nos resta. O único escrúpulo que preocupe, a única ciência que satisfaça são os da sensação … Pertenço a uma geração — ou antes a uma parte de geração — que perdeu todo o respeito pelo passado e toda a crença ou esperança no futuro. Vivemos por isso do presente com a gana e a fome de quem não tem outra casa. E, como é nas nossas sensações, e sobretudo nos nossos sonhos, sensações inúteis apenas, que encontramos um presente, que não lembra nem o passado nem o futuro, sorrimos à nossa vida interior e desinteressamo-nos, com uma sonolência altiva, da realidade quantitativa das coisas.

La sensación como certeza en un mundo desprovisto de verdades. Esta propuesta, que en determinados planteamientos, tiene visos de filosofía epicúrea, está más cerca a planteamientos idealistas que acaban en un marcado solipsismo. El análisis que el empirismo y el idealismo anglosajón hicieron sobre la experiencia y la percepción como base de todo conocimiento plantearon una serie de problemas filosóficos vigentes. Por poner sólo un par de ejemplos, la reflexión de Hume sobre la relación causa y efecto y la posterior puesta en duda del estatuto de verdad de la ciencia es algo que aún se puede aplicar a cualquier campo científico. A pesar de que haya respuestas, desde Popper hasta el neopositivismo, la base del análisis es completamente actual. Asimismo, el principio de representación que expone el esse est percepi de Berkeley aboca al individuo al solipsismo de las percepciones. Estas percepciones son ideas, representaciones mentales que nos llegan a través de los sentidos y cuyo origen no se puede justificar allende las mismas representaciones.

De esta manera, la única certeza que Pessoa encuentra es hacer con la sensación. La comparación con el impresionismo, tal y como la plantea Conrad, es interesante, ya que en el caso del escritor inglés de origen polaco, la idea es describir la realidad a través de las impresiones con tal de descubrir la verdad que hay en ellas y hallar la “pasión y la tensión que laten en cada momento veraz”. En cierta manera es un primer intento de atravesar la cadena de representación mimética que en el tardo romanticismo y en los albores de la modernidad comenzaba a quedar obsoleta como forma artística de representación.

Pero Pessoa va más allá. No se trata de hallar una verdad, sino de construirla. La verdad no se desvela sino que se construye. Pessoa lo hace a través de múltiples formas. Como señala Ivo Castro, el poeta fue un visionario capaz de multiplicar no sólo la ficciones sino las condiciones de posibilidad de las mismas. Un ejemplo sería la heteronimia.

En el fragmento Educação sentimental el poeta ofrece ciertos pasos a seguir para hacer de la sensación una manera de crear:

1. Para quem faz do sonho a vida, e da cultura em estufa das suas sensações uma religião e uma política, para esse primeiro passo, o que acusa na alma que ele deu o primeiro passo, é o sentir as coisas mínimas extraordinária — e desmedidamente…

2. O criar uma agudeza e uma complexidade imediata às sensações as mais simples e fatais, conduz, eu disse, se a aumentar imoderadamente o gozo que sentir dá, também a elevar com despropósito o sofrimento que vem de sentir. Por isso o segundo passo do sonhador deverá ser o evitar o sofrimento. Não deverá evitá-lo como um estóico ou um epicurista da primeira maneira — desnificando-se porque assim endurecerá para o prazer, como para a dor. Deverá ao contrário ir buscar à dor o prazer, e passar em seguida a educar-se a sentir a dor falsamente, isto é, a ter ao sentir a dor, um prazer qualquer…Outro método, mais subtil esse e mais difícil, é habituar-se a encarnar a dor numa determinada figura ideal. Criar um outro Eu que seja o encarregado de sofrer em nós, de sofrer o que sofremos.

Y esto, asegura Pessoa, no lo hace “para publicar, nem para escrever nem para fazer arte, mesmo. Escrevo, porque esse é o fimo requinte supremo, o requinte temperamentalmente ilógico (…), da minha cultura de estados de alma”. A través del cultivo de la sensación y de la escritura busca conjugar las contradicciones para exteriorizar el sueño y hacer real lo irreal. Este es el motor que hace latir el corazón de cada momento veraz en Pessoa.

Foi num mar interior que o rio da minha vida findou. À roda do meu solar sonhado todas as árvores estavam no outono. Esta paisagem circular é a coroa-de-espinhos da minha alma. Os momentos mais felizes da minha vida foram sonhos, e sonhos de tristeza, e eu via-me nos lagos deles como um Narciso cego que gozou a frescura próximo da água, sentindo-se debruçado nela, por uma visão anterior e nocturna, segredada às emoções abstractas, vivida nos recantos da imaginação com um cuidado materno em preferir-se.

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2 comentarios el “En el corazón de cada momento veraz

  1. danielmoreiraduarte
    agosto 9, 2012

    Está muy bien. Tal vez, sin embargo, de hecho Pessoa va más allá, más allá del empirismo, del solipsismo y de Berkeley. Cf. José Gil, “Fernando Pessoa ou a metafísica das sensações”.

    • Diego Giménez
      agosto 10, 2012

      Gracias por el comentario. En conjunto Pessoa quizás si que va más allá, Bernardo Soares y Pessoa del LdD, no estoy tan seguro. No digo que se queden en Berkeley, pero lo que destila sus páginas me remiten constantemente al obispo, en su reflexión de fondo, más que a cualquier otro filósofo. En cualquier caso es un gran tema de debate.

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Esta entrada fue publicada en agosto 9, 2012 por en Escritores y etiquetada con , , .

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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