Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Los espejos y la cópula son abominables


Borges y Monegal en Buenos Aires (1984) - (Wikiperdia)

Borges y Monegal en Buenos Aires (1984) – (Wikiperdia)

A Emir Rodríguez Monegal se le atribuye el honor de haber sido el primer académico en relacionar a Fernando Pessoa y Jorge Luís Borges. El crítico uruguayo, que en 1966 fundó la revista literaria Nuevo Mundo,  participó en 1983, en Nashville, en el II Congreso Internacional de Estudios Pessoanos celebrado entre el 31 de marzo y el 2 de abril. En la conferencia, titulada “Jorge Luis Borges, el autor de Fernando Pessoa”,de la que se guardan las actas editadas por el Centro de Estudos Pessoanos de Porto, Monegal comenzaba: “la realidad se permite a veces imágenes tantalizadoras como una gastada fotografía que no acabamos de descifrar”.

Rodríguez Monegal juega, a partir de una fotografía, con la que da a entender sin afirmar que se trata de un retrato de la familia Borges en una visita a Lisboa en 1923,  con la idea de que tal vez ambos genios hubiesen coincidido en el espacio y el tiempo por esa especie de azar objetivo que Cortázar supo inmortalizar en forma de literatura, y, a partir de ese juego de espejos, el autor uruguayo lista una serie de tópicos comunes a ambos escritores como los orígenes judíos, la formación bilingüe, el gusto por la literatura inglesa, el interés en las filosofías idealistas…

IMAG1467Sobre todos los cruces de caminos el articulista se centra en el tema de ‘El otro’ y recuerda que: “tanto Borges como Pessoa creen que el texto no es de nadie en particular (…) saben que el «autor» es apenas uno de los «autores» del texto, y no necesariamente el más importante”. Precisamente, el pasado diciembre, en un coloquio sobre el Libro del desasosiego, Jerónimo Pizarro, responsable de la edición crítica de la “vasta y oscura obra maestra inconclusa” (VN) pessoana, afirmó en una conferencia titulada “Pessoa lúdico: el juego del desasosiego”, que Pessoa nos hacía heterónimos a todos. Con Pessoa somos los otros los que tenemos que mediar entre los testimonios y las variables para figurar un Pessoa entre los múltiples posibles. Es así que nos hace coautores de su obra.

Rodríguez Monegal añadió un par de postdatas al artículo en los que cuenta que a Borges se le preguntó repetidas veces si había leído a Pessoa. Preguntas a las que el escritor parece haber respondido con ironía zen, como la llama el crítico, al decir que no. En 1985 Borges dictó a María Kodama una carta dirigida a Pessoa para un homenaje por los cincuenta años de la muerte del escritor luso coorganizado, entre otros, por Philippe Arbaizar y Robert Bréchon, Fernando Pessoa, poète pluiel:

La sangre de los borges de Moncorvo y de los Acevedo (o Azevedo) sin geografía puede ayudarme a comprenderte, Pessoa. Nada te costó renunciar a las escuelas y sus dogmas, a las vanidosas figuras de la retórica y al trabajoso empeño de representar a un país, a una clase o a un tiempo. Acaso no pensaste nunca en tu sitio en la historia de la literatura. Tengo la certidumbre de que te asombran estos homenajes sonoros, de que te asombran y de que los agradeces, sonriente. Eres ahora el poeta de Portugal. Alguien, inevitablemente, pronunciará el nombre de Camões. No faltarán las fechas, caras a toda celebración. Escribiste para ti, no para la fama. Juntos, hemos compartido tus versos; déjame ser tu amigo.

Ginebra, 2 de enero de 1985.

Jorge Luís Borges

Borges y Pessoa dan la vuelta a la pirámide hegeliana y sitúan al arte por encima de la religión y de la filosofía. Borges busca el aleph, Pessoa ser todos. Ambos procuran lo que Genette llamó una ficción hipotéticamente pura y que Borges plasmó en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, donde las palabras y las cosas conviven bajo una ley de identidad en que descripción y realidad son iguales. La frase, una de las causas de este post, que lleva a Borges y Bioy Casares a dar con la encicloépdia tautológica creada por la sociedad secreta de escritores hace referencia a lo monstruoso de los espejos: “los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres”. La cópula, entendida esta última también, y quizás principalmente, como predicación, crea, multiplica.

La otra causa del post vuelve a ser Pessoa que, en esa suerte de paralelismos que inició Rodríguez Monegal, escribe en una entrada del L.doD. que: “el creador del espejo envenenó el alma humana”. La tantalizó, como afirma el ensayista uruguayo en su comunicación. Si la realidad nos tortura con acertijos que no podemos descifrar, como una fotografía gastada, quizás la literatura sea la forma de hacer real la irrealidad de una vida que no comprendemos. La manera de crear un rostro que se pueda reflejar. Como esa figura con gabardina que acompaña a Borges y Monegal en 1984, que se me antoja como una manifestación bonaerense del mutilado Bernardo Soares que secunda a maestro y alumno y aprueba el juego, los espejos y la cópula.

Espelho

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4 comentarios el “Los espejos y la cópula son abominables

  1. Leopoldo Laurido Reyes
    marzo 12, 2013

    Es emocionante saber que Borges pudo haber conocido a Pessoa. Es evidente que lo leyó. Lo que no me gusta nada es que a partir de las comparaciones (si uno busca, siempre encontrará similitudes entre todos y todo) quieran equiparar a estos dos genios. Borges es un genio, pero Pessoa es un genio entre los genios. Yo amo la literatura de Borges, pero no entiendo que pueda alguien equiparlo con Pessoa. La amistad de Emir Rodríguez Monegal, que tenía una admiración ciega, con Borges lo obligó a esa comparación.
    Estoy casi seguro de que Robert Bréchon sí ve la diferencia. Si Borges hubiera vivido en Lisboa y nacido unos diez años antes, habría sido un admirador (destacado como Mário de Sá-Carneiro) de Pessoa.

    • Diego Giménez
      marzo 12, 2013

      Gracias por el comentario Leopoldo. Coincido contigo en que Pessoa está algún paso por delante de Borges, aunque supongo que este tipo de aserciones se tienen que tomar con cautela. El post no pretendía equiparar a uno con otro, porque nadie es equiparable a nadie, sino buscar similitudes entre dos escritores. El artículo de Emir R. M, también habla de diferencias entre ambos… y gracias a tu apunte me he dado cuenta de que quizás se desprende de mi post algún tipo de equiparación… Diferencias hay muchas, pero lo que me resultó interesante son los puntos en común. Saludos!

  2. Pingback: Pessoa, Borges y los selfies | Entre Fragmentos

  3. Pingback: Pessoa en «Variaciones Borges» | Entre Fragmentos

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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