Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Fernando Pessoa, 125 años


Fernando Pessoa-imagesHoy se cumplen 125 años del nacimiento de Fernando Pessoa (13 de junio de 1888). Recuerdo en el blog algunos trechos sobre el escritor de Gaspar Simões, Robert Bréchon y Eduardo Lourenço, teniendo presente siempre lo que dijo Octavio Paz: “los poetas no tienen biografía, la biografía es su obra”.

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu era feliz e ninguém estava morto.
Na casa antiga, até eu fazer anos era uma tradição de há séculos,
E a alegria de todos, e a minha, estava certa com uma religião qualquer.

Vida_Obra_Fernando_Pessoa_Gaspar_SimõesJoão Gaspar Simões

Todo lo que se diga del momento en que nace un hombre de letras, es lo que se puede decir de él y su talento sin que, en verdad, sea posible afirmar que el futuro escritor participará luego del ambiente que las circunstancias familiares, sociales, políticas o culturales determinan alrededor de la cuna en la que duerme su primer sueño en este mundo.

Cuando bautizaron a Fernando Pessoa, le pusieron Fernando Antonio Nogueira Pessoa y su nombre pudo haber sido todavía más largo, si  en el acto del bautizo su padre hubiera deseado agregarle todos los apellidos a que tenía derecho, rellenando con ellos algunas líneas del libro de actas de nacimiento de la parroquia de los Mártires en la ciudad de Lisboa, donde modestamente el recién nacido quedó inscrito con los dos nombres: “Fernando Antonio” y los apellidos de sus padres “Nogueira” y “Pessoa”.

Fernando Pessoa, o mejor: Fernando Antonio Nogueira Pessôa – Pessôa escrito con un acento circunflejo característico, que sólo perderá su nombre cuando lleguen a madurar los talentos que hicieron de él un gran escritor portugués – nació entre un teatro – nuestro primer teatro lírico – y una iglesia, una de nuestras iglesias más típicamente lisboetas: la de los Mártires. En su cuna, junto a la cama materna, en la alcoba en penumbra de un cuarto piso, en el n.º 4 de la Plaza de San Carlos, el recién nacido Fernando Antonio debe de haber recibido la primera sensación del mundo; la primera gran sensación, objetiva, fría y ajena a la circunstancia de acabar de nacer, cuando el carillón de dicha iglesia de los Mártires, distante sólo unos diez metros de la cabecera de su cuna, hizo oír avemarías en el bronce de sus dolientes campanas, durante la festiva tarde del 13 de junio de 1888, día de San Antonio, santo de la ciudad. (Vida y Obra de Fernando Pessoa, Gaspar Simões, FCE)

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu tinha a grande saúde de não perceber coisa nenhuma,
De ser inteligente para entre a família,
E de não ter as esperanças que os outros tinham por mim.
Quando vim a ter esperanças, já não sabia ter esperanças.
Quando vim a olhar para a vida, perdera o sentido da vida.

HERNAN:Desktop Folder:EEEEE.TIFFRobert Bréchon

La otra etapa, posterior, a los seis años, supone la aparición de la primera personalidad distinta de la suya, o sea, la precursora de los heterónimos, el caballero de Pas. “Yo me escribía sus cartas”, dirá cuarenta años más tarde, con nostalgia. Este “héroe de seis años” es francés, lo que permite suponer que el niño hablaba y escribía en esa lengua, que su madre le habría enseñado. El apellido Pas no es el sustantivo que designa el paso sino el adverbio de negación. Tal nihilismo resulta algo sorprendente a esa edad. Es lícito preguntarse por el sentido de este episodio. La tendencia a “crear a su alrededor otro mundo, con otras gentes”, ¿es el efecto del sentimiento alegre de un desbordamiento existencial que debe ser frenado o la consecuencia del choque afectivo que, al privarlo de amor, genera en el poeta una carencia existencial que deberá colmar? A los seis años ya está inmerso en un proceso que lo llevará del lado infantil de la vida, el materno, al lado abrupto y helado que jamás volverá a iluminar el sol. (Extraño extranjero, Robert Bréchon, Alianza)

Sim, o que fui de suposto a mim mesmo,
O que fui de coração e parentesco,
O que fui de serões de meia-província,
O que fui de amarem-me e eu ser menino.
O que fui — ai, meu Deus!, o que só hoje sei que fui…
A que distância!…
(Nem o acho…)
O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!

Pessoa_Revisitado_LourençoEduardo Lourenço

El poeta es aquel que ha elegido tener un ser a través de su lenguaje. Eso presupone que el lenguaje pueda decir al ser. Por esencia, la poesía nunca lo dudó, o lo dudó afirmándose a través de esa duda. La suprema duda a ese respecto se llama Mallarmé, pero en él dicha duda se relaciona con la máxima exigencia pedida a la Poesía: ser “explicación órfica de la tierra”, es decir, verbo creador del ser. En el desierto de esta duda y en el esplendor futuro de negarla, se sitúa la clara y mítica aventura poética de Fernando Pessoa.

O que eu sou hoje é como a humidade no corredor do fim da casa,
Pondo grelado nas paredes…
O que eu sou hoje (e a casa dos que me amaram treme através das minhas lágrimas),
O que eu sou hoje é terem vendido a casa.
É terem morrido todos,
É estar eu sobrevivente a mim-mesmo como um fósforo frio…

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…
Que meu amor, como uma pessoa, esse tempo!
Desejo físico da alma de se encontrar ali outra vez,
Por uma viagem metafísica e carnal,
Com uma dualidade de eu para mim…
Comer o passado como pão de fome, sem tempo de manteiga nos dentes!

Vejo tudo outra vez com uma nitidez que me cega para o que há aqui…
A mesa posta com mais lugares, com melhores desenhos na loiça, com mais copos,
O aparador com muitas coisas — doces, frutas, o resto na sombra debaixo do alçado —,
As tias velhas, os primos diferentes, e tudo era por minha causa,
No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…

Pára, meu coração!
Não penses! Deixa o pensar na cabeça!
Ó meu Deus, meu Deus, meu Deus!
Hoje já não faço anos.
Duro.
Somam-se-me dias.
Serei velho quando o for.
Mais nada.
Raiva de não ter trazido o passado roubado na algibeira!…

O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!…

15-10-1929
Poema ‘Aniversário’ en Poesias de Álvaro de Campos. Fernando Pessoa. Lisboa: Ática, 1944 (imp. 1993). – 284.

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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