Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Alfonsina y el río


El pasado 19 de octubre,  el nuevo Salão Brazil cumplió un año en Coimbra. El local de jazz de la baja de la ciudad fue uno de los primeros lugares que visité cuando llegué también hace doce meses. Atesoro del salón un recuerdo cuya estela me acompaña estos días. El 8 de agosto asistí a un concierto de Susana China y Jorge Gonçalves trio. Entre todos los temas que tocaron, recuerdo de forma especial una canción, Alfonsina y el mar. Un tema compuesto por el pianista argentino Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, publicado por primera vez en el disco de Mercedes Sosa Mujeres argentinas.

Alfonsina Storni

Wikipedia

La composición está inspirada en la escritora argentina Alfonsina Storni. El pasado 25 de octubre se cumplieron 75 años de su muerte. Un cáncer de mama la llevó a arrojarse al mar desde el muelle del Club Argentino de Mujeres en Mar del Plata. Después de escribir tres cartas de despedida y enviar un poema a modo de esquela al diario La Nación, abandonó, sobre la una de la mañana, el hotel donde se hospedaba y se entregó al océano pardo.

Fue aquí en Coimbra donde me hablaron de esa canción cuya existencia desconocía, así como la historia de Alfonsina Storni a la que en un primer momento confundí con Pizarnik.

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme puestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides. Gracias… Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Aún asocio el Salão a aquella canción y al lejano oriente que se diluye en sueños de oro estival. Pessoa, siempre, me abraza desde el archivo:

Os sentimentos que mais doem, as emoções que mais pungem, são os que são absurdos – a ânsia de coisas impossíveis, precisamente porque são impossíveis, a saudade do que nunca houve, o desejo do que poderia ter sido, a mágoa de não ser outro, a insatisfação da existência do mundo. Todos estes meios tons da consciência da alma criam em nós uma paisagem dolorida, um eterno sol-pôr do que somos. O sentirmo-nos é então um campo deserto a escurecer, triste de juncos ao pé de um rio sem barcos, negrejando claramente entre margens afastadas.

Alfonsina, cuando supo de la muerte de Leopoldo Lugones visitó el Tigre con asiduidad. Quizás, en mi infancia paseé por la misma vera del río y ahora, desde el otro lado del Atlántico, entre el Mondego y puestas de sol, la descubro, en busca de sentido, para dar forma a un recuerdo que se alza sobre los márgenes de todo con el ansia de cosas imposibles, la nostalgia de lo que nunca hubo.

The Gift sensations

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Esta entrada fue publicada en octubre 31, 2013 por en Escritores, Escritos, Notas, RdL y etiquetada con , , , .

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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