Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Fragmentos de No ficción


no ficciónRepasaba unas notas que había tomado sobre Zoo o cartas de No amor de Víktor Shklovski cuando malinterpreté un email generando una serie de respuestas absurdas que afortunadamente terminaron en risas. En aquel momento pensé en un pasaje de Ricardo Piglia de La ciudad ausente, donde el escritor se adentra en los meandros de la máquina de Macedonio Fernandéz, y afirma que añoramos un lenguaje más primitivo que el nuestro. Así, “los antepasados hablan de una época en que las palabras se extendían con la serenidad de la llanura. Era posible seguir el rumbo y vagar durante horas sin perder el sentido, porque el lenguaje no se bifurcaba y se expandía…”. Por contraposición, pensé también en Después de la “nueva crítica” de Frank Lentricchia donde el crítico cita un texto del año 2.000 a.c. de un escriba egipcio llamado Khakheperresenb y en el que consta la siguiente afirmación: “ojalá me viniesen a la mente frases no conocidas, expresiones extrañas, en un nuevo lenguaje nunca antes usado, libre de repeticiones, sin palabras rancias, ya pronunciadas por los hombre de antaño”. Aunque ambas sentencias parecen hablar de usos diferentes del lenguaje, me quedé pensando en si deseaba o no llegar a una forma de comunicación sin bifurcaciones mientras me preguntaba qué fue antes, el verbo o la creación. Si el lenguaje nunca está fijo, la justificación de su autoreferencialidad es siempre problemática. Quizás un tipo de respuesta estaba en el libro de Shklovski que está compuesto por una serie de cartas que un narrador enamorado envía al objeto de su deseo con la sola condición de no hablar de amor. ¿Cómo hablar de lo que no se puede hablar?

Precisamente, Lentricchia, en el libro mencionado, analiza, entre otras, la obra de Paul de Man y se centra en la retoricidad del lenguaje sobre la que ejerce una dura crítica tras acusar al teórico de incurrir en diferentes petitio principii. Para Lentricchia no se puede hablar con tanta certeza de la indeterminación del discurso literario sin hacer literatura. El análisis, errado a mi modo de ver, revela una lectura positivista de la obra de De Man que ve en la retoricidad una puerta sin salida a un escepticismo radical con lo que se termina cuestionando la escalera de Wittgenstein,(1)  esto es, cómo hablar de lo que no se puede hablar. Para De Man, “el lenguaje poético nombra su propio vacío […], presencia de la nada,  […] con un discernimiento que constantemente se renueva. Este persistente dar nombre es lo que llamamos literatura”. Alcir Pécora, que recientemente estuvo en la Universidad de Coimbra, para dar inicio al curso lectivo, tiene un texto llamado O inconfessável: escrever não é preciso y en el que apunta: “Escrever, freqüentemente, é apenas um cadáver que passeia, um defunto que procria e multiplica, como o homem; ou que faz cento por um, como o semen de Deus, mas cujos frutos apenas proliferam a secura e o vazio”. Tal vez se trate de la serpiente sin serpiente enroscada verticalmente en torno a nada con que Fernando Pessoa definió la espiral.

Estas referencias me llevaron a dos textos de Enrique Vila-Matas. En  Alocución en Monterrey el escritor nos exhorta a no engañarnos y aceptar que siempre escribimos después de otros: “puede parecer paradójico, pero he buscado siempre mi originalidad de escritor en la asimilación de otras voces. Las ideas o frases adquieren otro sentido al ser glosadas, levemente retocadas, situadas en un contexto insólito”. Y en Un paseo en la vida, dice: “de hecho, las teorías acerca de la literatura, es decir, todas esas grandes polvaredas que levantan las polémicas que dividen a los literatos, acaban en el balbuceo incoherente al que conduce la incapacidad de todos por formular algo que pueda sellarse diciendo que ha quedado debidamente demostrado”. En el caso de la escritura cabe preguntarse cómo escribir sobre aquello que no cesa de escribirse. Esa es una de las contradicciones que rodeo cuando me acerco a Fernando Pessoa y que viene expresada por el mismo escritor cuando sostiene que una frase honesta debe siempre poder tener varios sentidos. Partir de este punto es la forma de evitar las repeticiones que lamenta el escriba egipcio. De ahí que Vila-Matas recuerde a Rilke: “que se narrara, lo que se dice narrar, eso debió de hacerse en otro tiempo. Yo nunca he oído narrar a nadie” y que Piglia evoque un lenguaje atávico. Hacer con la retoricidad del lenguaje. Narrar constatando la imposibilidad de narrar es el persistente nombrar al que llamamos hoy literatura. Tal vez sea una narración sin narración enroscada verticalmente en torno a nada. Tal vez, así, pueda nombrar a este post de No ficción.

No ficción_2

(1) La proposición 6.54 del Tractatus Logico-Philosophicus reza:”Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido). // Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo”. De manera paralela, en Un paseo en la vida de Vila-Matas leemos: “Al final, nada encontraremos que sea fijo y definitivo, salvo quizás ese concepto francés de l´esprit de l’escalier (el espíritu de la escalera), que consiste en dar demasiado tarde con la réplica a algo que nos dijeron arriba, pero que ya no nos sirve, porque estamos bajando la escalera”.

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2 comentarios el “Fragmentos de No ficción

  1. Aquileana
    noviembre 14, 2014

    Excelente post.un gusto leerte.
    Buen fin de semana para vos,
    Aquileana:D
    ★★★★★★★★★★★★★★★

    • D. Giménez
      noviembre 14, 2014

      Gracias, El gusto es mutuo! Buen fin de semana!

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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