Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

El desasosiego de Ángel Crespo


2En la tarde del segundo día después de mi llegada a Lisboa y a la Casa Fernando Pessoa hablé, en un homenaje a Ángel Crespo, de la primera traducción del Livro do Desassossego. No hacía mucho Eduardo Lourenço me había comentado que esa obra de Pessoa era la obra más leída del autor en todo el mundo y que Portugal había tenido suerte con la traducción de Crespo que supo traducir y editar un libro-libro. En La Tarea del Traductor, Walter Benjamin comenta que “para comprender la verdadera relación entre el original y la traducción hay que partir de un supuesto, cuya intención es absolutamente análoga a los razonamientos, en los que la crítica del conocimiento ha de demostrar la imposibilidad de establecer una teoría de la copia. Si allí se probara que en el conocimiento no puede existir la objetividad, ni siquiera la pretensión de ella, si sólo consistiera en reproducciones de la realidad, aquí puede demostrarse que ninguna traducción sería posible si su aspiración suprema fuera la semejanza con el original. Porque en su supervivencia —que no debería llamarse así de no significar la evolución y la renovación por que pasan todas las cosas vivas— el original se modifica”.

1Aquí es donde la genialidad de la obra de Pessoa se manifiesta dando una nueva vuelta de tuerca, porque ese original no existe, no existió y nunca existirá, en forma de libro, de la mano del escritor portugués. Las traducciones presentan una mediación en dos tiempos. Una primera mediación que el especialista hace sobre los desordenados documentos originales para las ediciones portuguesas y una segunda del traductor sobre el trabajo del editor luso. La traducción-edición de Crespo se realizó sobre la primera edición de Ática (1982) que ordenó los fragmentos por temas, mezclando fragmentos de las dos fases de composición del libro, con estilos y asignaciones autorales diferentes. La tarea del traductor, así, volviendo al esquema de Benjamin, “consiste en encontrar la intencionalidad, orientada hacia la lengua de la traducción, a partir de la cual en esta es despertado el eco del original”. Crespo consiguió captar ese eco al dar relevancia a la prosa de la segunda fase de composición del libro y tras situar al lector en la Lisboa de Bernardo Soares.

el desasosiego Ok:Juntos nada m‡sEn Austerlitz W.G. Sebald comenta algo así como que los edificios que crecen hasta lo desmesurado lanzan ya la sombra de su propia destrucción, por lo que son concebidos desde el inicio con vistas a su existencia ulterior en ruinas. El desasosiego de Pessoa es un edificio desmesurado que desde el comienzo fue previsto en ruinas: “Decidirme, finalizar cualquier cosa, salir de lo dudoso y de lo obscuro se me figuran catástrofes, cataclismos universales”. Así cobra sentido otra frase de Benjamin: “cuanto más elevada sea la forma de una obra, tanto más conservará el contacto fugitivo con su sentido, y más asequible será a la traducción”. Si la traducción no debe ser una copia del original, que en Pessoa no existe y su forma se eleva hasta la ruina, la traducción es posible en la medida que capte el eco prmigenio. De ahí que Crespo señale: “El lenguaje del Libro del desasosiego es, en ocasiones, un idiolecto que tiende a lo secreto, a lo incomunicable, y que, debido a ello, bordea, también en ocasiones, la intraducibilidad. El individualismo de Bernardo Soares, su retraimiento ante los demás, su falta de solidaridad con ellos, y sobre todo su dolor individual […] inclinan a Pessoa a crear un lenguaje casi privado, un lenguaje in isolation que tiene, según el autor recién citado, algo del juego de los solitarios; y Pessoa se refiere precisamente a este libro como a un juego de solitarios”.

La traducción no debe ser una copia del original antes debe intentar parecerse al sentido del original. Crespo supo captar ese gen irreductible que dificulta al tiempo que manifiesta la esencia de la traducción. Pessoa fue un solitario súbdito que se reconoció desterrado y Crespo supo ver y traducir el sentido de esa escritura del destierro, de la ruina, del abismo existencial en la búsqueda de sentido en el sinsentido de vivir.

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Un comentario el “El desasosiego de Ángel Crespo

  1. hiraeth0
    octubre 31, 2015

    Reblogueó esto en Hiraeth.

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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