Entre Fragmentos

“La vida del hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema" V.N.

Equilibrismo obtuso


Foto: Wikipedia

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Era el primer día después de una semana de lluvia cuando las nubes que ocultaban el cielo de Coimbra se abrieron para dejar pasar los primeros rayos de sol que terminaron por imponer su presencia, por lo que pensé en un poema de Atxaga que había leído no hacía mucho y en el que se da cuenta del corazón de las gaviotas, de los equilibristas, que ansían sobre todas las cosas la lluvia, que casi siempre trae el viento, que casi siempre trae el sol.

El poema me acompañó durante unas semanas, por lo que no me sorprendió quedar hechizado por Quillebeuf, Mouth of the Seine de William Turner, expuesto en el museo de la Fundación Gulbenkian en Lisboa. Había ido a la capital lusa para una reunión de investigadores en la que se presentaron los resultados de los trabajos de los extranjeros financiados por la institución. Después de las presentaciones, que duraron toda la mañana, un grupo nos dirigimos al museo. De Turner siempre me conmovió el tratamiento del color y el gradual apagamiento de las formas como antesala del impresionismo. El cuadro se representa el pueblo de Quillebeuf, a orillas del Sena, en donde el pintor estuvo a principios del XIX. Me pregunté en qué momento se debía hallar Turner si era verdad lo que Víktor Shklovski afirmaba sobre la identificación con el objeto.

En la introducción a The Nigger of the Narcissus Joseph Conrad reflexiona sobre la escritura: “Arrebatar, en un momento de coraje, un efímero instante de vida a la inexorable corriente del tiempo no es más que el principio de la tarea…Se trata de mostrar su vibración, su color, su forma y, a través de su movimiento, su forma y su color, revelar la sustancia de su verdad, desentreñar el secreto que la anima: la tensión y la pasión que laten en el corazón de cada momento veraz”.

Las gaviotas todavía danzaban en mi imaginación cuando a las palabras de Atxaga y de Conrad les sumé otras de Nietzsche, “Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros”, por lo que terminé recordando, en una suerte de equilibrismo obtuso a Jünger que afirma que “no se construye ninguna casa ni se traza ningún plan en el que su futura desaparición no figure como la piedra fundamental, y no es en nuestras obras donde vive lo que nosotros tenemos de imperecedero”. Pessoa sostenía que vivimos del presente con el hambre de quien no tiene otra casa, por lo que sonreímos a nuestra vida interior en un presente que no recuerda ni el pasado ni el futuro. La causa verdadera parece volver a ser, como notó Borges, la sospecha general y borrosa del enigma del tiempo, que, a pesar de estar fuera de sus goznes y de que seamos el río de Heráclito, nos impele a buscar, más allá de los pormenores simbólicos, ese momento veraz que perdure en el tiempo.

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Esta entrada fue publicada en noviembre 16, 2015 por en Escritos, Notas y etiquetada con , , , , , , , .

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De la misma manera que el narrador de Pálido fuego apuntaba: nuestro poeta sugiere aquí que la vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una vasta y oscura obra maestra inconclusa,Entre Fragmentos nace como un espacio de reflexión interdisciplinar. Diego Giménez.
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