Periodizar cualquier momento de la historia es conflictivo y, en gran medida, subjetivo. Contra la postmodernidad de Ernesto Castro, editado por Alpha Decay, ofrece un manifiesto en contra de las teorías postmodernas en el que sostiene, entre diversos motivos, que son insuficientes para explicar los cambios socio-económicos que emergen de forma patente tras la crisis y son sospechosas de ser cortinas de humo a la lógica capitalista que pretenden denunciar. Los puntos de partida de la obra son muy interesantes y enmarcan una discusión que, sin embargo, adolece de las mismas carencias que pretende denunciar. Sigue leyendo
Facebook y la autobiogrfía como desfiguración
¿Es el nombre propio garantía suficiente en todo texto autobiográfico? Escribe Juan Terranova en La masa y la lengua sobre los desdoblamientos ficcionales en las redes sociales y las construcciones del yo: “Una chica dice “salí bien, esta es para Facebook” o también “ni se te ocurra subir esta foto”. Facebook no es transparente. Crea una hybris. El próximo salto, el verdadero salto, si es que se da, será biológico. Muy vaticinado por casi todos los tipos de ciencia ficción, esa sí será la Gran Bisagra Digital”. El apunte no es baladí y plantea una serie de interrogantes interesantes a tener en cuenta en lo que se refiere a la influencia de las nuevas tecnologías en la construcción ficcional de la identidad. ¿Es el yo un punto de partida o el resultado de una dialéctica de la autoconstrucción en la que dos sujetos se van influenciando uno a otro? ¿Parte el sujeto que se narra de un vacío que llena con las exigencias, en este caso, tecnológicas del medio que ha elegido para la autonarración y que acaba creando una máscara que cubre un rostro? Sigue leyendo
El #lectoespectador y la ‘retoricidad’ de la pantalla
La adecuación de un modelo teórico al campo de estudio que pretende explicar es siempre motivo de debate. El lectoespectador de Vicente Luis Mora, Seix Barral (2011), no hace un feo a la máxima y se abre al diálogo al exponer una marco teórico para entender al hombre y la crítica literaria a través de una cosmovisión en la que prima la imagen sobre la letra. Aunque desde el principio advierte, “la letra no basta pero quizá, como luego veremos, la imagen tampoco, por eso la cosmovisión del siglo XXI se conforme probablemente a través de internextos, de formas textovisuales”. (p-11) Sigue leyendo
El juego del otro
Recupero para el blog una reseña para Revista de Letras. Fernando Pessoa reconocía, a través de su mutilado semiheterónimo Bernardo Soares, en uno de los múltiples fragmentos que más tarde compondrían el Libro del desasosiego, que ni él mismo sabía si ese yo, que venía exponiendo a lo largo de las páginas, existía realmente o no era más que un concepto estético y falso que él había hecho de sí mismo. Reconocía, así, que vivía estéticamente en otro, que había esculpido su vida como una estatua de materia ajena a su propio ser. Por eso, no se reconocía. Al leer en El juego del otro las experiencias de Vila-Matas, Echenoz, Auster o Sophie Calle no podemos dejar de encontrar similitudes con el maestro del “teatro en gente” portugués. RDL
Gypsy Blood: El real ‘Snatch’ y la pérdida de la inocencia en el Reino Unido
Pelear para defender el honor del nombre. Dos documentales sobre la comunidad gitana en el Reino Unido muestran los entresijos de una de las étnias más herméticas de Europa. En agosto, un filme llamado Knuckle mostraba el trabajo de un hombre tras pasar 12 años infiltrado en algunas de las comunidades más celosas: los pikeys. El director de la película, Ian Palmer, pasó más de una década grabando a James Quinn McDonagh, conocido como el rey de los gitanos, y las pelas por desacuerdos entre clanes en guerra por el orgullo familiar. Sigue leyendo
Penélope, la Parca y Narciso
Enterrado en un montón de papeles está el artículo sobre Paul De Man que tengo que leer sobre la autobiografía. No sé si por fidelidad a ciertos principios de carácter estético, o por desidia, intento que mi escritorio se parezca en algo al baúl de Pessoa. Como si la disposición física de los textos pudiese conferir cierto pathos del que sentirme orgulloso. Como el portador de un secreto que los demás no son capaces de aprender. Sigue leyendo
